CLAUDIO CORREA/ SEBASTIÁN PREECE
1 de octubre al 30 de octubre de 2010

Claudio Correa www.maquinasenfermas.cl Sebastián Preece


Desde el año 2001 no se juntaban a exponer dos cruciales representantes de las últimas décadas en las artes visuales chilenas, Claudio Correa y Sebastián Preece. En esa ocasión, su muestra “Sala de oficios” invadió la Galería Animal en una radical apuesta que sacó aplausos de la crítica, logrando poner en escena los conceptos de intervención y obras site specific, que estaban en el tapete de nuestro medio artístico.

La Galería Departamento 21 (D21) los reúne nuevamente en una exposición bipersonal, cada uno mostrando parte de las investigaciones que ha venido desarrollando en el último tiempo. “Memorial para jóvenes problema” es la propuesta de Correa, con una serie gráfica, acompañada de una instalación sonora.

Los registros visuales corresponden en su mayoría a imágenes recopiladas de los saqueos suscitados en varias ciudades del país tras el terremoto del 27 de febrero. Además, el artista –formado en la Universidad de Chile– incluye fotografías nocturnas del centro de Santiago, que muestran quioscos y  puestos comerciales protegidos por blindaje. A su vez, dos esculturas mecánicas producen el sonido, utilizando el golpeteo y el código Morse (escritura para ciegos) en una muy particular versión de “Quiero ser libre”, tema del grupo gitano Los Chichos, adoptado por la subcultura carcelaria, y que Correa ya utilizó –emergiendo de las alcantarillas– en su muestra para “El terremoto de Chile”, en la I Trienal de Chile (Octubre, 2009).

A través de estos registros, Claudio Correa plantea una metáfora del desborde y la contención, una ambivalencia con la que él convive en sus referentes artísticos. Esta vez trabajará con el Punto y la Línea, llevando también estas unidades formales a un cierto extremo, la repetición saturadora, y la precisión casi perfecta.

Sebastián Preece ha estado trabajando con libros encontrados para su proyecto “De los ángeles y demonios. Modelo de un retrato de familia”. El año 2004, realizó excavaciones en las ruinas de una casona de adobe ubicada en la periferia rural de Los Ángeles, ciudad de la VIII Región de Chile, donde efectuaba una residencia artística. Allí encontró estos volúmenes en avanzado estado de descomposición, húmedos, impregnados de barro y gusanos que empezaban a devorarlos habitando entre sus páginas.

Luego de ser recuperados, estos libros fueron catalogados, fotografiados y conservados en el mismo estado en que se encontraban. Entre ellos,  había ediciones de mediados del siglo XX, libros de medicina, historia, poesía, escritura en distintos idiomas, actas y documentos de la Cámara de Diputados de Chile (entre 1960 y 1970), además de variada papelería.

Durante dos años, Preece mantuvo los libros húmedos, bajo un riego regular con agua corriente y expuestos a la luz día. Con el tiempo, estos objetos comenzaron a producir una floración de vegetación silvestre y la germinación de semillas que venían impregnadas en el resto del adobe, de tierra y de los mismos libros.

Todo este proceso de manipulación y transformación fue registrado fílmica y fotográficamente, conformando los retratos del proyecto “De Los Ángeles y demonios…”, que se ha exhibido como una serie de instalaciones conformada por restos de libros y fotografías documentando los procesos.

Los libros, llenos de historia e información variada, se han ido transformando en tierra. En pleno Bicentenario, Sebastián Preece reflexiona en su muestra, titulada “Libros”, sobre cómo se almacena la historia en nuestra sociedad. Tangencialmente, la exposición postula una irónica mirada a las tareas de Documentación y Archivo en Chile, que pese a contar con cierta especialización, no goza de apoyos y –especialmente en el ámbito cultural– parece un tema olvidado.