LA ISLA ABSOLUTA
21 de agosto al 25 de septiembre de 2010

Claudia del Fierro  www.claudiadelfierro.org
Francisca García
Alfredo Jaar  www.alfredojaar.net
Cristóbal Lehyt
Carlos Navarrete
Mario Navarro  www.marionavarro.cl

 

Queridos artistas.

Estuve pensando un par de ideas para el proyecto en la Galería D21 y la verdad es que lo que hasta ahora me hace más sentido es trabajar en torno a un capítulo del libro “Esferas III” de Peter Sloterdijk. El capítulo se llama, “La Isla Absoluta”. No se si ya lo leyeron, pero en resumen se define un problema de representación del fenómeno extremo de aislamiento a través de la metáfora de la isla. Sin embargo, el texto se aleja de la concepción utópica tradicional que considera a la isla como un estado de gobernabilidad ideal producto de su falta de contacto con el mundo. Sloterdijk  subraya que las islas marinas naturales solo quedan aisladas relativa y bidimensionalmente pues siempre existirá un enclave físico -la tierra-; que las vincula con todo el resto de los territorios. Para ser absoluta una isla debe radicalizar la noción de enclave y constituirse en un lugar móvil y aislado simultáneamente, es decir, un territorio que considera la tridimensionalidad como objetivo constitutivo de sus operaciones, en resumen, ser una isla móvil.

Sloterdijk da como ejemplo los submarinos, sin embargo, dice que lo absoluto de su aislamiento se ve afectado por su entorno (el agua), que recuerda inevitablemente a las islas naturales. Para conseguir la isla absoluta habría que cambiar también el entorno; viajar con él en lo posible. En este plano las estaciones espaciales, que lidian y son soportadas inexorablemente por el vacío serían el lugar ideal de aislamiento.

El capítulo es bastante más largo, pero permanentemente hace unas cuantas alusiones a la relación espacio-isla, como prototipo o modelo de mundo.

El texto me puso a pensar principalmente en qué tipo de modelo de mundo (ideal o no) conocemos. Lugares donde la vida se resuelve bajo las leyes de que dispone y hace caso omiso o desconoce el exterior por miedo, ignorancia o simplemente soberbia.

Concebir una isla absoluta para mi es una cuestión más que nada nostálgica y melancólica. La insularidad para mi es definitivamente un fenómeno que puede ser personalizado. Tener nombre y apellido o coordenadas geográficas muy precisas, todo esto aunque la vida contemporánea insiste en que las redes mundiales borran cualquier individualidad.

Sloterdijk habla que una isla absoluta no tiene costas, sino que desarrolla muros por todos sus costados, incluyendo suelo y techo.

Para mi una unidad viviente puede ser definida bajo esta variable de tridimensionalidad.

Lo que la gente llama ermitaños, los enfermos infecciosos, los ilegales, los políticamente disidentes, los discriminados, los enfermos mentales, los autistas, los mudos, los ciegos o simplemente las personas que no hablan el idioma del lugar donde se encuentran estarían, según yo, mostrando individualmente la insularidad en su propio cuerpo.

Lo que propongo es trabajar en torno a como la corporalidad es en sí misma una idea de mundo eventualmente desvinculada de su entorno (por voluntad propia o de otros).

Como ya lo comentamos, esta sería una muestra con piezas modestas pero potentes.

Estoy pensando en obras que muestren también niveles importantes de autonomía respecto de lo que habitualmente se considera como obra pequeña y que por lo mismo podrían comportarse como partes u órganos de un cuerpo mayor (tridimensional) que llamaremos ahora la exposición de La Isla Absoluta.

Bueno, eso por ahora.

Espero no haber sido muy latero o complicado con la propuesta, pero lo pensé de esta forma porque todos ustedes y sus obras, directa o indirectamente hablarían de estos asuntos.

Un abrazo y espero tus comentarios.

Mario Navarro
Domingo 17 de mayo de 2009
21:24:13